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Sigue la penitencia y sacrificio con ir a pie hasta Locumba para agradar a Dios

En Ilo una columna de devotos fueron caminando hasta “Locumba”, en la jurisdicción de Tacna.

Como cada año y tras años de pandemia, grupos de feligreses fueron llegando a pie hasta el mismo santuario de Locumba. La travesía fue a pie desde el puerto de Ilo, ingresando por el valle y saliendo a la altura del peaje, empalmando con la carretera y penetración hacia la zona de Camiara.

La mayoría llega extenuado, cansado por largas horas caminando, ante la inclemencia del sol que pasando lomas de Ilo, cae sobre ellos. Según algunos de ellos es un sacrificio o penitencia que hacen para agradar a Dios y perdone sus pecados.

En el antiguo testamento, la Biblia relata que se ofrecían sacrificios a Dios, a través del sumo sacerdote, para la expiación de pecados del pueblo de esa época. Pero el nuevo testamento, abolece todo ello, con la muerte de Jesucristo en la cruz. El hizo el mayor sacrificio de la historia por nosotros, muriendo crucificado, y lo que él demanda ahora es la obediencia.

Celebración religiosa

Muchos devotos depositan y desvían su fe en el llamado “Señor de Locumba”, quienes según ellos es el mismo Cristo que los escucha y hace milagros, representado en una imagen de yeso. Esta celebración es propia de la religión católica.

Es sabido también que algunos peregrinos se amanecen ingiriendo bebidas alcohólicas. Algunos se instalan en carpas, aunque hay otros que llegan por el día y retornan por la noche.

La historia o leyenda sobre Locumba

Se han tejido muchas versiones acerca de cómo llegó el Cristo Crucificado al valle de Santa María Magdalena de Locumba. Sin embargo, las divergencias son mínimas. Fortunato Zora Carbajal, en su “Tacna, Historia y Folklore” dice que en 1776 aparecieron dos mulas en la hacienda “Los Pinos” del español José de Araníbar cargando sendas cajas que contenían imágenes del Cristo Crucificado. Una era para el valle de Sama y otra para Locumba. Después de deliberar sobre el hallazgo con el cura y los notables del pueblo, se determinó que cada valle se quedara con el Cristo que le correspondía según la nota que estaba en cada caja.

Cuando los sameños quisieron llevarse el Cristo designado para su valle, la caja se hizo tan pesada que no pudieron cargarla. Pero cuando cargaron la caja que contenía el Cristo destinado para Locumba, no tuvieron ningún problema en transportarla. Fue allí que se hizo el cambio. Es decir, el Cristo que estaba destinado para Locumba se fue a Sama (¿qué pasó con ese Cristo?), y el de Sama se quedó en el templo que, después de lógicas restauraciones, es el que visitan cada año los fieles de Tacna, el país y el extranjero, desde hace más de 240 años.

El Santuario de Locumba ha sido declarado como Patrimonio Cultural de la Nación. Desde que apareció el Cristo Crucificado en la hacienda del español Araníbar en Locumba, se le ha atribuido muchos milagros que han acrecentado la fe de los fieles. Los locumbeños han tenido la ocasión de contar las anécdotas sobre el también llamado Cristo del Palmar (porque las mulas aparecieron debajo de una palmera) o de los Pies Quemados (en una ocasión que se incendió el templo, el Cristo fue afectado por leves quemaduras en los pies). Ellos han sido receptores de las historias que han pasado de generación en generación. Y estas historias y milagros del Cristo Crucificado se seguirán contando en las generaciones que vienen.

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